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02/11/2026

María Taravilla, una joven enfermera de Priego elige su pueblo para investigar cómo fomentar el envejecimiento saludable

La joven, que está realizando la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria en Burgos, desarrollará un mapa de activos en salud para identificar los recursos que contribuyen al bienestar de los vecinos. El proyecto contará con la colaboración del centro de salud, el Ayuntamiento, el instituto y las asociaciones locales.

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Priego estará en el centro del trabajo de fin de residencia de María Taravilla, una joven enfermera que, aunque nació y vive en Madrid, mantiene un vínculo muy especial con el municipio conquense. Allí nacieron sus abuelos paternos, su abuelo materno y su padre, y también fue el lugar donde sus padres se conocieron. Ella ha pasado todos los veranos de su vida en el pueblo, donde, como reconoce, ha vivido algunas de sus primeras experiencias y ha sido «más feliz que nada».

Ahora, ese cariño por sus raíces se ha convertido también en una oportunidad para contribuir al bienestar de sus vecinos. Mientras realiza la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria en Burgos, ha decidido desarrollar su trabajo de fin de residencia en Priego, con un proyecto centrado en el envejecimiento saludable y en la identificación de los recursos que ayudan a mejorar la calidad de vida de la población.

La propuesta consiste en elaborar un mapa de activos en salud de la localidad. Se trata de identificar aquellos espacios, actividades, asociaciones y recursos que los propios vecinos consideran importantes para su bienestar. No basta con que un municipio disponga de instalaciones deportivas o servicios culturales: para que sean considerados activos en salud, es fundamental que la población los conozca, los utilice y los perciba como elementos que contribuyen a sentirse mejor.

«Un activo realmente es que, de todos los recursos que hay, la población los utilice para generar salud», explica la enfermera, que quiere conocer de primera mano qué elementos de Priego favorecen una vida más saludable.

La colaboración de los vecinos, una parte fundamental

Para desarrollar el proyecto, María cuenta con la implicación de distintos agentes locales. Ya ha establecido contacto con el Ayuntamiento y con el centro de salud de Priego, cuyas profesionales de Enfermería han recibido la iniciativa con entusiasmo. También ha hablado con el instituto y con el AMPA, además de comenzar a acercarse a las asociaciones de mayores y a otros grupos vecinales.

La participación de la población será una de las claves del trabajo. Por un lado, organizará actividades con estudiantes desde primero de ESO hasta primero de Bachillerato. A través de juegos y dinámicas participativas, les presentará los recursos disponibles en el municipio para que sean ellos mismos quienes identifiquen cuáles consideran más útiles para llevar una vida saludable.

Por otro, trabajará con las personas mayores de 65 años, a las que propondrá actividades adaptadas a sus intereses y posibilidades. Entre las ideas que contempla está organizar paseos por la localidad en los que los participantes puedan identificar y fotografiar aquellos lugares y elementos de Priego que consideran beneficiosos para su salud y bienestar.

El objetivo es que tanto jóvenes como mayores tengan voz en la elaboración del mapa y que este refleje las necesidades y preferencias reales de quienes viven en el municipio.

El proyecto incluirá también un estudio demográfico de la zona, para el que recopilará información del Instituto Nacional de Estadística y del Ayuntamiento. Con todos estos datos y las aportaciones de los vecinos podrá conocer mejor la realidad de Priego y plantear futuras propuestas de educación para la salud.

Una mirada a la salud desde el medio rural

La elección de Priego responde tanto a motivos personales como a una convicción profesional. María considera que las zonas rurales suelen quedar en un segundo plano frente a los entornos urbanos a la hora de desarrollar este tipo de estudios e iniciativas.

«En lo rural no se saben las cosas porque no se estudian y nadie se mete», señala. En su opinión, conocer los recursos de cada municipio permite que los profesionales sanitarios puedan orientar mejor a sus pacientes y recomendarles actividades o espacios que contribuyan a mejorar su salud.

Además, destaca la cercanía que facilita trabajar en una localidad como Priego. El contacto directo con el Ayuntamiento, los profesionales sanitarios y los colectivos vecinales permite establecer colaboraciones que, en otros entornos más grandes, pueden resultar más difíciles de conseguir.

La iniciativa también ha sido recibida con ilusión por parte de las personas e instituciones con las que ya ha contactado. Para ella, poder realizar el trabajo en su pueblo es una oportunidad poco habitual durante la formación especializada, en la que los proyectos suelen centrarse en zonas básicas de salud de entornos urbanos.

Aunque todavía tiene que concretar las actividades, los materiales y los tiempos necesarios, María espera desarrollar buena parte del trabajo durante los próximos meses, con especial atención a la participación del alumnado del instituto y de las personas mayores.

Con 24 años, ha encontrado así una forma de unir su formación profesional con el lugar al que siempre ha sentido que pertenece. «Es un regalo mutuo que me hace a mi pueblo y a mí», resume. Un proyecto que, más allá de cumplir con los requisitos académicos de su residencia, busca conocer mejor Priego y poner en valor todo aquello que ya contribuye a que sus vecinos vivan de forma más saludable.

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