DESCUBRE LO QUE ESCONDE LA ESPAÑA VACIADA

25/08/2026

El `Mago Albert´; una vida dedicada a llevar la magia a los pueblos

Su nombre es Alberto Fernández Pardo, aunque en el mundo del ilusionismo todos le conocen como el Mago Albert. Su relación con la magia comenzó cuando apenas tenía seis años, cuando llegó a sus manos una caja de Magia Borrás. Desde entonces, aquella afición infantil no dejó de crecer. También despertaban su curiosidad los programas de magia que por aquel entonces formaban parte de la programación televisiva.

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Con referentes como Pepe Carroll, el Mago Monty, Magic Andreu y el gran Juan Tamariz, Albert fue alimentando una pasión que, con el paso de los años, acabaría convirtiéndose en su profesión. A los 22 años, una vez terminados sus estudios, decidió dedicarse profesionalmente al mundo de la magia. Desde entonces, no ha dejado de trabajar, aprender y descubrir nuevas formas de sorprender al público.

Aunque Albert actúa en todo tipo de escenarios y formatos, reconoce que las fiestas patronales ocupan un lugar especial dentro de su trayectoria. “Todos los pueblos tienen su magia particular”, asegura. Por eso, las actuaciones en municipios son uno de los formatos con los que más cómodo se siente.

“Llevo trabajándolo desde mis inicios y me encuentro muy cómodo. Es especial encontrarte con amigos y gente que te quiere al llegar a la localidad y, después de la función, poder compartir y recoger todo ese cariño de las gentes de los pueblos”, explica.

Para el Mago Albert, sus actuaciones no son simplemente espectáculos destinados a completar una programación festiva. Cada localidad y cada función tienen algo diferente y así lo vive junto a su equipo. De cada pueblo se lleva un recuerdo único, convencido también de que la magia deja una huella en quienes se sientan al otro lado del escenario.

Su compromiso con los municipios va, además, más allá del entretenimiento. Albert defiende la importancia de acercar espectáculos profesionales y de calidad a localidades de todos los tamaños, especialmente a aquellas más pequeñas, donde buena parte de la población puede tener más dificultades para disfrutar durante el año de propuestas culturales que habitualmente se concentran en grandes ciudades, teatros o auditorios.

“Creo que en la España desaprovechada cómo me gusta llamarla, en lugar de vaciada, también hay derecho a vivir espectáculos profesionales y de calidad”, defiende.

El Mago Albert y su equipo reivindican así una magia que va mucho más allá del truco. Una propuesta capaz de reunir a diferentes generaciones y que combina cultura, espectáculo, diversión y emoción. Porque, durante unos minutos, la magia permite dejar a un lado las preocupaciones cotidianas, recuperar la capacidad de sorprenderse y volver a sentirse niño. Al fin y al cabo, creer en lo imposible también puede ser una forma de disfrutar.

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