En un día festivo en Tinajas, donde las tradiciones de la comarca se entrelazan con la cercanía de sus gentes, los descubrimientos inesperados están a la orden del día. En esta ocasión, el encuentro con Miguel Pérez —un vecino de la zona que ha cruzado fronteras hasta establecerse en China— ha dejado una huella imborrable sobre cómo el talento local trasciende continentes.
Miguel Pérez, sinólogo, poeta, escritor y apasionado de la aventura, lleva nada menos que 17 años residiendo en China. Partió hacia el país asiático con apenas 19 años y, a sus 37, continúa allí, a excepción de un año en el que regresó temporalmente a su tierra. Lejos de desvincularse de sus orígenes, Miguel mantiene unos lazos profundos y centenarios con la comarca: su familia cuenta con registros eclesiásticos tanto en Cañaveras (con presencia documentada desde la fundación de la iglesia en el siglo XVI) como en Tinajas.
Durante la entrevista, el paralelismo entre su tierra natal y su vida en el extranjero resultó fascinante. Miguel destaca que, del mismo modo que el siglo XV tuvo a Nápoles como epicentro de la creatividad, el mundo actual cuenta con cuatro grandes focos tecnológicos: Silicon Valley, Massachusetts y dos en China (Shenzhen y Hangzhou), siendo este último el lugar donde él reside y desde donde emerge gran parte de la robótica humanoide y el desarrollo de software a nivel mundial.
A pesar de moverse en uno de los entornos tecnológicos más punteros del planeta, el regreso a la Celtiberia despierta en él una profunda morriña y un gran orgullo. Ver celebraciones como la novillada en un municipio pequeño —de apenas 140 o 150 habitantes— y comprobar la vitalidad de la cultura local, la calidad de los toreros formados en la zona y la riqueza de estas tradiciones le reafirma en que la felicidad a menudo se encuentra en estos pequeños paraísos.
Una charla entrañable que demuestra que, por muy lejos que se llegue, llevar la historia y el espíritu de Castilla-La Mancha por el mundo es la mejor carta de presentación.






