DESCUBRE LO QUE ESCONDE LA ESPAÑA VACIADA

24/04/2026
Foto: Concierto de talentos de Lagunaseca en la Semana Cultural

Un pueblo unido para no desaparecer, así trabaja la asociación Amigos de Lagunaseca

La asociación `Amigos de Lagunaseca´ nace como un proyecto cultural y gastronómico con un objetivo claro: impulsar la vida en el pequeño municipio de Lagunaseca, ubicado al norte de la provincia de Cuenca. Su presidenta, Helena Esteban, explica a Territorio Celtibético cómo esta iniciativa ha conseguido reactivar una localidad que, como tantas otras del medio rural, lucha por mantenerse viva.

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El origen del proyecto se sitúa en 2022, en un momento especialmente delicado para el pueblo. La pandemia había provocado el cierre de los dos bares con los que contaba Lagunaseca, dejando a los vecinos sin su principal espacio de encuentro. “Un pueblo tan pequeño sin un bar se muere”, explica Helena. En ese contexto surgió La Fragua. Siete vecinos decidieron aportar cien euros cada uno para reabrir un local con el que contaba el pueblo. Compraron una televisión, unas cervezas y recuperaron la barra de la antigua asociación. Lo que empezó como un gesto sencillo se convirtió en poco tiempo en el nuevo centro neurálgico del pueblo, un lugar donde reunirse, encontrarse y cubrir el vacío que habían dejado los bares.

Lejos de funcionar como un establecimiento convencional, La Fragua se basa en la autogestión. Se mantiene gracias a las donaciones, a la colaboración vecinal y al compromiso compartido de cuidar el espacio. En este sentido, destaca especialmente la implicación de un matrimonio que reside todo el año en el pueblo y que, de forma totalmente voluntaria, se encarga del funcionamiento diario del local. Este modelo refleja el espíritu de la asociación, que apuesta por la cooperación como motor para sostener el proyecto.

“Amigos de Lagunaseca” tiene como objetivo organizar actividades a lo largo de todo el año, no únicamente en fechas señaladas. Entre ellas destaca la semana cultural, en la que se programan conciertos de artistas locales y diferentes propuestas para dinamizar la vida social del municipio. No es la primera vez que se intenta estructurar la actividad colectiva en el pueblo, pero iniciativas anteriores acabaron desapareciendo. Durante años, las fiestas de agosto se organizaron con los pocos medios con los que contaban, aunque siempre con el apoyo del Monte de Socios de Lagunaseca, que desde el principio ha respaldado este nuevo proyecto mediante donaciones y colaboración.

La participación vecinal ha ido en aumento, sobre todo a la hora de proponer nuevas ideas, aunque podría ser todavía mayor. En la actualidad, la asociación está formada por ocho personas que trabajan de manera constante para sacar adelante las iniciativas. A pesar del esfuerzo, resulta evidente que sería necesario un mayor grado de implicación colectiva para garantizar la continuidad del proyecto y ampliar su alcance.

Aun así, existen ejemplos claros de implicación, como los cocineros voluntarios, que son una pieza fundamental en actividades como las fiestas de agosto o el periodo de matanza: “siempre están al pie del cañón”, destaca Helena. También pone en valor el papel de las personas mayores, especialmente el de las mujeres, que participaron activamente en la creación de un árbol de ganchillo, tejiendo sin parar y demostrando un compromiso constante con la vida del pueblo.

El objetivo principal de la asociación es evitar la desaparición de Lagunaseca, fomentando la unión y el arraigo entre sus habitantes. Para ello, consideran esencial organizar actividades de forma periódica durante todo el año, incluso con encuentros mensuales que animen tanto a quienes viven allí como a quienes mantienen vínculos con el pueblo a regresar con más frecuencia. Iniciativas como la matanza, que antes podían resultar ajenas para los más jóvenes, se han convertido ahora en momentos de reencuentro y transmisión de tradiciones.

La estructura de `Amigos de Lagunaseca´ es sencilla pero organizada, con presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y vocales, cargos que se renuevan periódicamente. Más allá de su funcionamiento interno, sus impulsores defienden que este modelo podría replicarse en otros pueblos: no solo como una asociación de festejos, sino como un espacio estable de encuentro, con asambleas, socios y un lugar físico donde reunirse. Todo ello contribuye a mantener vivas las tradiciones y refuerza el sentimiento de comunidad, algo clave para que los pueblos no desaparezcan.

*Autora: Julia Vozmediano Villanova

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