DESCUBRE LO QUE ESCONDE LA ESPAÑA VACIADA

24/10/2026

Transformación demográfica efectiva

Estamos relativamente acostumbrados a escuchar a periódicos, medios digitales y políticos acerca del tema de la despoblación en nuestro país. Un tema que en los últimos tiempos se ha vuelto realmente candente.

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A partir de la industrialización, de 1950 en adelante, el éxodo rural ha sido una de las estrategias clave de desarrollo económico, no solo en España, sino en todos los países desarrollados del mundo. El pacto generado entre ofertantes y demandantes de trabajo de usar los núcleos urbanos de cada región del país como punto de encuentro nos ha llevado a ser la sociedad que somos hoy en día. Durante estos años de revolución industrial y tecnológica a nadie le ha importado relegar a los pueblos a un segundo plano productivo, dejándolos, poco a poco, vacíos y sin apenas vida.

Las costuras a la idea centralista del tejido productivo se empiezan a ver a principios de nuestro siglo, las cosas no pintan demasiado bien para las grandes urbes ni para sus ciudadanos.

Una demanda de bienes y servicios disparada que provoca un aumento en los precios, una crisis de oferta de vivienda nunca antes vista que pone en jaque a las nuevas generaciones al imposibilitarles la adquisición de bienes inmuebles y una oferta de empleo por las nubes que no posibilita el aumento de los salarios son tres de los principales problemas a los que se enfrentan y están enfrentando las ciudades españolas del siglo XXI.

Es precisamente ahora, cuando la situación es insostenible en los grandes núcleos urbanos, cuando todo el mundo empieza a hablar de despoblación. Cuando las regiones históricamente de segunda, de repente, empiezan a cobrar relevancia.

Durante años se han ido poniendo malos parches disfrazados de igualdad de oportunidades para la gente que tiene su vida en el pueblo, un autobús semanal para que no estén desconectados de la ciudad más próxima, llevar a los chavales a una residencia lejos de sus familias para que puedan ir al instituto y formarse, un colegio cada cinco o seis pueblos es suficiente, ¿para qué quieren más?  Se les ha tratado durante décadas como ciudadanos de segunda, como si la gente que vive en la España vaciada fuese imbécil, sin respeto intelectual ninguno y, por supuesto, sin lograr el “objetivo” de igualdad de oportunidades, destinados a trabajar en el campo o marcharse de su tierra en busca de formar una vida.

Ahora bien, igual sorprende a algunos españoles, pero estos territorios de segunda son los que tienen la llave para solucionar muchos de los problemas que enfrentan las ciudades. La lucha contra la despoblación está más viva que nunca.

La estrategia tomada hasta ahora no es certera, carece de visión a largo plazo y no es suficiente. Por ejemplo, en la Serranía Celtibérica se están adoptando iniciativas basadas en el turismo sostenible con rutas de senderismo, alojamientos rurales y actividades culturales las cuales generan empleo y atraen visitantes todos los años, no es suficiente. Otro caso parecido es el de Castrillo de los Polvazares en León, que aprovechan la arquitectura tradicional y el cocido maragato para la atracción de turistas, tampoco es suficiente. Así, podríamos nombrar numerosos pueblos de nuestro territorio nacional que, basados en iniciativas muy locales y emprendimientos privados muy pequeños, tratan de sobrellevar la situación como pueden.

Tenemos que nombrar también las ventajas fiscales que reciben los residentes de las zonas en riesgo de despoblación o la subasta de inmuebles a precios simbólicos para ayudar a los jóvenes a adquirir una vivienda e invitarles a irse a vivir a los pueblos. Son medidas positivas, que tienen que existir, pero de poco van a servir si no hay un plan general detrás. No es influyente que me incentives vía impuestos o me regales una vivienda si mi puesto de trabajo no existe en estos municipios y solo puedo encontrarlo en la urbe.

La realidad es que la despoblación es un problema que solo se puede atajar de forma generalizada y realizando una importante inversión pública. La clave está en trasladar parte del tejido productivo de nuestro país a los pueblos, la industrialización rural.

El claro ejemplo de esto es el municipio de Trillo en la provincia de Guadalajara, ha sido capaz de reavivarse demográficamente gracias a la central nuclear que allí reposa. Permitiendo generar empleo directo e indirecto a base de una inversión más que productiva.

Ahí está el camino a seguir, ventajas fiscales para la instauración de fábricas en territorios despoblados, garantía de infraestructura básica moderna, garantía de recursos para el teletrabajo, como la fibra óptica o la red móvil, mejoras en el transporte público, ayudas a empresas con intención de instaurarse en el medio rural, reducción de trámites burocráticos para poder expandir los pueblos al ritmo que necesitan sin travas legales y, sobre todo, voluntad política y social.

La mejora de nuestro desarrollo económico estatal pasa por incluir a los pueblos en el tejido productivo y empresarial, la tecnología nos lo permite, luchemos todos juntos para conseguir una vida más digna en los pueblos y también en las ciudades. La responsabilidad es nuestra.

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