En Cardenete (Cuenca) la micología se ha convertido en una forma de conocer el territorio, reunir a los vecinos y acercar la naturaleza a personas de todas las edades. La Asociación Micológica El Valle `AMIVALL´, presidida por Luis Enrique Díaz Martínez, Luisen para los amigos, lleva 15 años en marcha. Nació con el objetivo de dar a conocer el mundo de la micología y con el paso de los años, sus actividades se han extendido por distintos municipios de la provincia.
Actualmente cuenta con alrededor de 60 socios, aunque sus jornadas reúnen habitualmente a muchas más personas. “En las jornadas tenemos gente de todo tipo”, explica Luis. A las actividades acuden tanto personas con conocimientos sobre setas como otras que simplemente quieren aprender o disfrutar de un día caminando por el monte. En algunas ocasiones han llegado a reunir a un centenar de participantes. También se acercan personas que viven fuera de la provincia, en lugares como Valencia o Barcelona.
La asociación tiene su sede en Cardenete, pero su actividad no se queda allí. Este año ha organizado jornadas en municipios como el Recuenco, Motilla del Palancar y Beteta, además de las que celebran en Cardenete. La intención es que la micología sirva también para descubrir otros rincones de la provincia y atraer visitantes a localidades pequeñas.
Un museo de setas y un mapa micológico
La asociación cuenta con un museo fijo dedicado exclusivamente a las setas en Cardenete. Además, dispone de una versión itinerante que puede trasladarse a otros municipios mediante paneles y estructuras informativas.
La divulgación también continúa fuera de las actividades presenciales. Los socios tienen acceso a una guía de campo y a una zona reservada en la página web de la asociación donde pueden subir fotografías de ejemplares para que sean identificados. El objetivo es que todas esas aportaciones permitan construir poco a poco un mapa micológico de la provincia de Cuenca.
La cuota para formar parte de la asociación es de diez euros al año. Parte de esas aportaciones se destina a la compra de material, aunque, según explica Luis, no es suficiente para cubrir todas las actividades. Para poder desarrollar buena parte de sus proyectos cuentan también con financiación de la Diputación de Cuenca a través de las ayudas destinadas a cultura.
La temporada micológica tiene dos momentos principales, la primavera, que suele ser más floja y el otoño, que concentra buena parte de la actividad, especialmente desde finales de octubre hasta diciembre. Es entonces cuando el monte vuelve a convertirse en punto de encuentro para quienes salen a buscar setas. Las jornadas de la asociación tienen lugar habitualmente durante el puente de diciembre.
La naturaleza como forma de hacer pueblo
El proyecto ha ido incorporando nuevas propuestas para que el conocimiento de las setas no se limite a una jornada puntual. En Cardenete se ha inaugurado una ruta micológica urbana por el municipio y, coincidiendo con las próximas jornadas, está previsto inaugurar otra ruta forestal de unos seis kilómetros. Ambas cuentan con paneles informativos para que el visitante pueda conocer el entorno y sus especies.
La trayectoria de la asociación también ha recibido un reconocimiento fuera del ámbito estrictamente micológico. En 2026 ha sido distinguida con un reconocimiento de Turismo de Castilla-La Mancha al mejor plan de acción turística por su trayectoria.
Para Luis, el sentido del proyecto va más allá de las setas. “Es una trayectoria en busca de mejorar el turismo de los pueblos más pequeños”, señala. En municipios afectados por la despoblación, poner en valor los recursos naturales puede convertirse en una manera de atraer visitantes y generar actividad. “No es nada fácil que en una zona despoblada salgan estas iniciativas adelante, pero el que quiere se implica y lo saca”, afirma.
Esa implicación es precisamente uno de los retos que ve de cara al futuro. Aunque la asociación cuenta con alrededor de 60 socios, no todos participan en la organización de las actividades. “Me gustaría que la gente diese un paso adelante, para aportar y dar ideas”, reconoce Luis. Una dificultad que, considera, no es exclusiva de su asociación.
La búsqueda de colaboración también les ha llevado a organizar el primer Congreso de Asociaciones Micológicas, que reunió a participantes de Valencia y de distintos puntos de Castilla-La Mancha, además de personas llegadas de Palencia. Una oportunidad para compartir experiencias y conocer cómo trabajan otros colectivos que tienen en común el interés por la naturaleza y las setas.
Porque, al final, la micología es solo una parte de lo que ocurre alrededor de estos encuentros. Está el paseo por el monte, el aprendizaje, las conversaciones, el turismo y el encuentro entre personas que quizá no se conocerían de otra manera. “Sin la naturaleza no hay nada”, resume Luis.
Y en Cardenete han encontrado en ella una manera de seguir haciendo comunidad y de enseñar que los pueblos pequeños también tienen recursos, historias y motivos para ser visitados.






