El municipio de Villalba de la Sierra volverá a convertirse este mes de mayo en un punto de encuentro para la música tradicional, la cultura popular y la identidad rural con la celebración del III Celtiberia Folk, un festival que se desarrollará del 15 al 17 de mayo de 2026 y que ya se ha consolidado como una de las citas culturales más singulares de la provincia de Cuenca.
El evento reunirá conciertos, talleres, mercadillo artesano y actividades culturales en torno al folclore y las raíces celtibéricas. Entre los artistas invitados destacan grupos y músicos reconocidos dentro del panorama folk como Ursaria y Carlos Naan, en una programación diseñada para todos los públicos y con un marcado carácter familiar e inclusivo.
La iniciativa surgió gracias al impulso de Javier Collado, cantante vinculado a la música folk, junto a otras personas relacionadas con Kantata, una asociación cultural centrada en la recuperación de la música tradicional y de transmisión oral. Kantata surgió originalmente como un taller de canto colectivo y, con el paso del tiempo, se ha convertido en un proyecto vocal comunitario dedicado a reinterpretar melodías populares y ritmos ancestrales desde una mirada contemporánea.
El festival nació con un objetivo claro: revitalizar la identidad cultural de la Celtiberia y poner en valor las tradiciones de los territorios rurales del interior peninsular, una reivindicación especialmente significativa en una zona marcada por la despoblación. La llamada “España vaciada” engloba amplias áreas rurales con una densidad demográfica muy baja y con problemas de envejecimiento y pérdida de servicios. En ese contexto, proyectos culturales como Celtiberia Folk buscan generar actividad económica, atraer visitantes y reforzar el sentimiento de pertenencia al territorio.
Juan Expósito, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Villalba de la Sierra, explica que el festival es fruto de la colaboración entre la asociación y el consistorio: “Es una unión entre la asociación y el Ayuntamiento para crear algo diferente en la provincia y que ayude a dinamizar el pueblo”, señala.
De hecho, se trata del primer festival de estas características que se organiza en la provincia de Cuenca, con la intención de crear una red cultural comarcal alrededor de la música de raíz y las tradiciones populares. La programación incluye talleres de danza tradicional, percusión, tambor y dulzaina, además de charlas históricas y actividades participativas.
La financiación del evento combina la implicación institucional con la autogestión. Los talleres son una de las principales fuentes de ingresos, ya que son las únicas actividades de pago. A ello se suma la barra instalada durante el festival, donde se ofrecen bebidas y comida a precios populares, además de la aportación económica realizada por el Ayuntamiento.
El impacto del festival ya comienza a notarse en la economía local, los vecinos participan activamente en la organización y acogida de visitantes, mientras que los alojamientos rurales y establecimientos hosteleros registran un incremento de actividad durante el fin de semana. Según datos facilitados por la organización, en la pasada edición llegaron a alojarse unas 70 personas en el municipio y los bares y restaurantes atendieron alrededor de 400 visitantes durante los días del festival.
La cifra adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que Villalba de la Sierra cuenta con una población cercana a los 570 habitantes. Además, el impacto no se limita únicamente al municipio, sino que alcanza también a localidades cercanas de la comarca. El festival atrae cada año a visitantes de un número creciente de provincias, entre ellas Guadalajara, Madrid, Valencia o Teruel. «Hemos visto que viene gente de distintas partes de España: Cada vez se conoce un poquito más y esperamos que siga creciendo”, afirma Juan Expósito.
El interés generado por Celtiberia Folk también ha comenzado a reflejarse en medios especializados. Programas dedicados a la música tradicional y la cultura popular como El Bosque Habitado o Folklorízate ya han dedicado espacio al festival.
Más allá de los conciertos, la filosofía del encuentro pasa por reivindicar el valor de las tradiciones populares y del folclore como patrimonio cultural vivo. Una forma de recuperar y actualizar costumbres, sonidos y expresiones culturales que durante años permanecieron relegadas al olvido, pero que hoy vuelven a encontrar un espacio de encuentro en el corazón de la Serranía de Cuenca.
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