Hostal Amador situado en Puente de Vadillos y a las puertas de uno de los parajes más bonitos de toda la Serranía de Cuenca, la Hoz de Beteta, ha sabido adaptarse a los tiempos modernos con el paso de los años en busca de la supervivencia a pesar de ser un negocio de marcado corte familiar.
La realidad es que Hostal Amador es un negocio que se remonta a más de 50 años de historia desde su apertura. Bien es verdad, que el punto de inflexión se encuentra en 1999.
En dicho año, Laura Martínez, toma las riendas del negocio, que anteriormente había estado dirigido por su madre y su tía respectivamente. Todo ello después de que Laura contase con una larga trayectoria en el mismo, ya que como ella misma cuenta “me he criado en este sitio y desde bien pequeña he estado echando una mano en lo que he podido”. Conviene recordar que, el negocio como tal, nace y en sus orígenes, es un bar-restaurante, pero también con capacidad para pensión.
Tras la reforma, en busca de seguir innovando y creciendo, ponen en marcha una actividad que sería totalmente creativa para los tiempos que corrían, como la de abrir un pub. Un `garito´ que durante muchos años fue un referente en la Comarca de la Serranía, pero también abarcando el Campichuelo o La Alcarria.
En consonancia con sus hermanos, Laura, en su incesante empeño por seguir creciendo y dándole dinamismo al Hostal, las mejoras en el aspecto de la restauración y las habitaciones, siguen creciendo. Todo ello siempre encaminado a una idea que siempre ha tenido muy presente como es la de dar servicio de comidas, cenas y dormitorio durante los 365 días del año. Un hecho muy a tener en cuenta, debido al clima que existe en la zona de los meses de noviembre a marzo, con un duro invierno de por medio. Laura añade que “con mucho esfuerzo, peleamos porque todos los días del año sigamos dando un servicio a todo aquel que lo requiera”. Bien es verdad, que siendo honesta, en este sentido, tanto Navarro como Guadiela, pero especialmente el Solán de Cabras, es algo que “nos ayuda mucho a poder seguir sobreviviendo día a día”.
A pesar de que Laura reconoce que no ha sido un `camino de rosas´ precisamente todo lo acontecida, está contenta con el proceso y con el hecho de seguir creciendo y reinventándose día a día, “al final de lo que se trata es de seguir trabajando y currando para adaptarse a los tiempos que corren, aunque no es fácil estando en el sitio en el que estamos”.
Por otro lado, ha querido mandar un aviso a navegantes, ya que “debemos poner todos un poco de nuestro lado y apoyarnos para que las cosas sigan saliendo adelante y no que las iniciativas recaigan siempre en los mismos”.
Asimismo, y por si fuera poco todo el esfuerzo que se realiza para seguir manteniendo un negocio de esta manera, el afán de la familia Martínez no cesa para seguir creciendo, ya que otro de los hermanos, Raúl, en ayuda también de su hermano Óscar, ha puesto en marcha y funcionamiento un ambicioso proyecto, como es el de crear un complejo rural, también situado en Puente de Vadillos.
Sin ningún tipo de dudas es de alabar y destacar que a pesar de los tiempos que corren hoy en día, haya gente todavía con ganas de seguir peleando por su negocio, por seguir sobreviviendo y creciendo, pero también, por continuar apostando por su pueblo y comarca.
Laura se despide con una frase esperanzadora, “todavía nos queda mucha guerra por dar y vamos a seguir haciendo todo lo posible para seguir ofreciendo un servicio continuo de calidad”. A esta despedida le añade el mensaje de “todo aquel que tenga ganas de trabajar, siempre tiene abiertas nuestras puertas”.
Para obtener más información y reservas, tanto del restaurante como del hostal, se pueden llevar a cabo en los siguientes números:
-969 31 31 77
-628 444 393








