Presentaba un auténtico ambientazo La Fuensanta, con una ciudad volcada con el cuadro blanquinegro, que tenía la difícil pero no imposible misión de remontar el 1-0 a la UD Ourense 2014.
La realidad, es que desde el primer momento intentaron tomar las riendas del partido los locales, aunque bien es cierto que el cuadro gallego estaba muy bien plantado en tierras conquenses. De hecho, pudieron incluso hasta adelantarse al borde del descanso. por parte del cuadro local, a pesar de contar con el dominio del balón, no tuvieron ocasiones realmente claras, más allá de algún disparo lejano y centros peligrosos.
Tras el paso por vestuarios, probablemente el Conquense vivió su mejor momento, teniendo varios acercamientos, que bien es cierto que fueron repelidos por un Bruno muy seguro en portería, junto con una defensa que no daba opción. En este sentido, poco a poco, los visitantes, intentaron estirarse fruto del desgaste local. Conviene destacar el trabajo de Rufo para bajar balones de espaldas al igual que el buen hacer de Simón en banda, que fue un auténtico quebradero de cabeza.
No paraba de intentarlo el Conquense, que con centros de Herbert principalmente, buscaba el remate final de los delanteros. Lo intentó hasta en un par de ocasiones Álvaro, pero sus remates no terminaron de coger portería.
Con el partido roto, dos fulgurantes contras de los rojillos, hicieron que la eliminatoria tuviera su punto final. Primero Busto y más tardes Miguel Hernández, en apenas dos minutos hicieron que el sueño conquense pasase a ser pesadilla.
Aún así, a pesar de la derrota, el clímax y la valoración blanquinegra, es más que satisfactoria, viendo como se ha asentado un germen, que ha hecho, que después de muchísimo tiempo, la ciudad y porqué no también la Comarca, vuelva a estar ilusionada con el equipo de la provincia.
Habrá que ver como se desarrolla el verano, pero por lo pronto, a pesar de este duro palo, la ilusión es total con lo que puede venirse por delante con este equipo.








