El pasado fin de semana Diego Casados al igual que otros tantos durante el año, tuvo una nueva jornada de caza, donde acompañado de sus perros y de su equipo de Rehalas El Abuelo, acudió a una nueva montería.
Todo comenzaba con una apacible jornada, que esta vez se desarrollaba en el municipio de Baños de Tajo, en plena comarca del Río Tajo, en la provincia de Guadalajara. Hasta allí, se desplazó con sus dos rehalas. Un día, que por desgracia, a pesar de que acabaría con final feliz, iba a recordar durante mucho tiempo, tras sufrir complicaciones a lo largo del mismo.
Con el avance del día y ya una vez terminada la jornada como tal, `Pachi´ vio como varios de sus canes no habían vuelto, lo que hizo saltar todas las alarmas, a sabiendas de que podían estar en algún lugar realmente peligroso, dada la situación del terreno, por el que discurrían numerosas hoces y barrancos.
Tras poner encima de la mesa diferentes alternativas y tomando como referencia las indicaciones del GPS, se vio que los perros, no habían cambiado el rumbo y permanecían en el mismo lado. Todo hacía indicar que en la búsqueda de perseguir algún animal, habían quedado atrapados en algún paraje sinuoso. Este lugar más tarde terminaría comprobándose que serían las orillas del río, como sospechaban desde el primer momento. Asimismo, tuvieron que paralizar la búsqueda, ya que con la caída de la noche, cualquier movimiento podía ser en falso.
De cara a la jornada de domingo, todo seguía igual y con las primeras luces del día y con el GPS marcando el mismo punto, `Pachi´ no dudó ni un segundo en ponerse su vida en juego para cruzar a salvar a sus animales. Un hecho que el mismo declaraba hace unos días a los compañeros de `Jara y Sedal´; ««Lo hice sin pensármelo porque yo no podía dejar a mis animales atrás, es como si fueran parte de mi familia, como mis hijos, por lo que decidí cruzar el río hasta la otra orilla y cogerlos».
De esta manera y por suerte, tras un peligroso rescate donde el agua superaba la cintura, la incursión terminaría de la mejor manera, con Diego volviendo a casa junto con sus animales y habiendo demostrado un coraje, pero sobre todo un corazón enorme, para no dejar solos en ningún momento a sus perros.
Una acción que pone en valor el bonito lazo que se estrecha entre los rehaleros y sus animales, los cuáles a pesar de todo permanecen horas y horas juntos realizando la actividad de la caza.
Podéis visualizar el vídeo completo del rescate, pinchando aquí.








