Tras el rotundo éxito de asistencia en la terraza del Hotel Alfonso VIII, donde sesenta comensales colgaron el cartel de «no hay billetes», queda claro que la gastronomía conquense vive un momento dulce. Pero más allá de un menú que ya es historia de la ciudad, la velada dejó entrever el minucioso engranaje y la filosofía que sustenta al sello Donde Nacen los Sabores en su quinto aniversario.
La excelencia en los detalles: La visión desde la sala
La coordinación de un evento de este calibre, inédito hasta la fecha en este formato para el restaurante, supuso un reto que se superó con creces. Almudena Ballesteros, jefa de sala de La Terraza del Alfonso VIII, ha destacado la importancia de la planificación minuciosa para que la experiencia del cliente fuera redonda.
Ballesteros subrayó que, aunque se trataba de una novedad organizativa, el equipo trabajó con un cuidado extremo en cada detalle, con la convicción de que la propuesta cautivaría a unos asistentes que buscaban algo más que una cena convencional.
El vino como alma del maridaje
Si el producto sólido fue el protagonista, el vino fue el hilo conductor que dio sentido a cada bocado. José Manuel Moratalla, responsable de Bodegas Moratalla, ha explicado que su papel fue fundamental para «coser» los diferentes sabores de la tierra.
Para la bodega, participar en este ciclo no es solo una cuestión comercial, sino una oportunidad de demostrar cómo el maridaje entre caldos propios y productos locales crea una esencia auténticamente conquense. La unión de los vinos de Moratalla con las materias primas de otros productores del sello permitió elevar la cena a una categoría superior.
Un broche de oro armónico
La atmósfera de la noche no habría sido la misma sin la banda sonora que acompañó cada servicio. La música en directo, protagonizada por el arpa de Cristina, fue la pieza final de este rompecabezas sensorial.
Según la propia artista, el uso del arpa buscaba crear un ambiente «único y armónico», proporcionando el marco emocional necesario para degustar los productos locales con calma y reflexión. Su talento fue, en palabras de los organizadores, el toque maestro para cerrar una noche donde Cuenca demostró que, cuando se trata de sabor y cultura, el listón está en otro planeta.
Esta sinergia entre productores, hostelería y arte, que contó con el respaldo de CEOE CEPYME Cuenca y la Diputación Provincial, marca el camino para las próximas citas de un ciclo que ha empezado con la fuerza de quien sabe que tiene el mejor producto del mundo en sus manos.








