La pasada noche, el cielo de Guadalajara regaló a sus vecinos un espectáculo visual que tardará décadas en olvidarse. Una tormenta geomagnética, calificada como la más intensa de los últimos 22 años, permitió que las auroras boreales fueran visibles a simple vista desde diversos puntos de la provincia, tiñendo el horizonte de tonos rojizos y rosados.
Localidades como Humanes, Ocentejo o Tobillos se convirtieron en observatorios privilegiados de este fenómeno, habitualmente reservado para latitudes árticas. La excepcionalidad del evento fue posible gracias a una potente erupción solar ocurrida el pasado domingo, cuyas partículas, al chocar con la atmósfera terrestre, generaron esta danza de luces nocturnas que sorprendió a quienes miraron al cielo durante la madrugada.
Patrimonio astronómico de la zona
Este espectáculo natural no solo fue cuestión de suerte, sino que puso de manifiesto la importancia de la reserva Starlight “Cielos de Guadalajara”. La baja contaminación lumínica de nuestros pueblos permitió que fotógrafos y miembros de la agrupación AstroGuada captaran imágenes únicas de gran valor científico y artístico.
Profesionales de la fotografía como José Antonio Rodríguez, Raúl Villaverde, Julián García y Alfonso Espinosa lograron inmortalizar un evento que refuerza el valor de nuestro entorno natural. Una vez más, la Celtiberia demuestra que su patrimonio no solo está en la tierra y su historia, sino también en la limpieza de unos cielos que anoche nos hicieron sentir, más que nunca, «casi en casa».








