El fuerte vínculo entre un rehalero y sus canes ha dejado una imagen heroica en pleno Alto Tajo. Durante una montería, un perro de la Rehala El Abuelo cruzó el río «en caliente» tras unos jabalíes y quedó atrapado en la otra orilla sin poder regresar.
Al finalizar la jornada, el rehalero conquense Diego Casados, conocido como «Pachi», no dudó en lanzarse a las aguas heladas para salvar a su compañero. En una escena que demuestra de qué pasta están hechos los rehaleros de nuestra tierra, Diego cruzó el cauce con el agua casi hasta el cuello y bajo una fuerte corriente hasta asegurar el regreso del animal.
«Daríamos la vida por ellos», afirma el protagonista, cuyo gesto ha sido aplaudido por todo el sector cinegético como un ejemplo de entrega. Para los hombres de la sierra como Pachi, la jornada no termina hasta que cada perro está a salvo, sin importar el riesgo que haya que correr.








