El pasado martes 4 de marzo Atlético de Madrid y Real Madrid se volvían a ver las caras en un nuevo enfrentamiento, esta vez en el partido de IDA de los Octavos de Champions League. Un duelo que sin duda alguna había levantado gran `polvareda´.
Bien es verdad, que el enfrentamiento comenzó mucho antes, cuando el mismo día del sorteo y ante la posibilidad más que real de que se diese un derbi, tras la certificación de que la bola extraída era la del Real Madrid, a muchos se nos vino la más que mítica escena de la película Green Street Hooligans, en la que sucede un paralelismo en la FA Cup con el enfrentamiento entre West Ham y Millwall. Es por ello, que como muchos deseábamos, en los torneos del KO, el destino es caprichoso y te puede tocar tu `máximo rival´.
Una vez conocido el emparejamiento, comenzó el aluvión de peticiones de entradas para ir al feudo madridista. Unas solicitudes que superaron las 13 mil, a pesar que desde el club blanco se concedieron el 5% obligatorio por la UEFA, que no superaría las 3900.
Por suerte, tuve la fortuna de ser uno de los agraciados con la entrada, debido a los casi 19 años de antigüedad con los que cuento. Mentiría si dijera que no fue una tremenda alegría este hecho.
Tras saber que de manera definitiva el 4 de marzo iba a estar en el Centro Comercial de la Castellana, comenzaron los nervios, en busca de organizarse, ya que es uno de esos `días grandes´.
A pesar de que parecía que el tiempo no pasaba, por fin llegaba el martes. Bien es verdad que el derbi había comenzado mucho antes, ya que durante la tarde del lunes, jóvenes conquenses ya habían quedado a `preparar el derbi´.
Un martes que comenzó realmente pronto, ya que tocaba vestir a la capital conquense de gala, difundiendo varios mensajes para dejar claras las intuiciones de cara a una eliminatoria que se preveía histórica. Tras ello, cumplimos con las obligaciones laborales, aunque siendo una mañana de `poco desarrollo´, con los nervios poco a poco apoderándose de mí.
A media mañana, el comando Opel Astra volvería a arrancar motores. En este caso, la grupeta estaría compuesto por un viejo conocido como `Franchis´, el `Cachorrete´ Mariete, que por otro lado ya no es tan cachorro y el último y nuevo integrante de este fascinante elenco de supporters atléticos; Alvarito `Petite Hooligan´. Sin prisa, pero sin pausa, comenzaba el On Tour.
A ritmo de Amilie Lens y Klangkuenstler, los muchachos llegamos a Madrid, tres previo paso por el Metropolitano para recoger la entrada del partido. Ahí se uniría al comando uno de los hombres destacados del día, Miguelito´, llegado desde la Puebla de Almoradiel. Un Miguelito que preguntó en las oficinas atléticas si `había sobrado alguna entrada´, sin tener mucho éxito al respecto, como era lógico.
Tras aparcar el coche en un sitio seguro, esperaríamos al resto de la chavalería. El primero de ellos y uno de los pesos pesados del grupo, como es Pabli Noow, estaría realmente afectado por un proceso gripal que no le permitió disfrutar al máximo. Otro de los que si que lo disfrutó al máximo fue Jaime, más conocido como `el abogado´, que a pesar de no llevar la gabardina de las grandes ocasiones, volvió a repartir cátedra.
Ya con el convoy formado, la primera parada tuvo lugar en Plaza de España. Ahí, como es tradición, visitamos uno de nuestros `antros de confianza´ para cuando nos desplazamos a la zona centro. Con los primeros botellines, el personal comenzaba a calentar gargantas de cara a lo que se venía por delante. Tras un curioso intercambio de opiniones con un grupo de seguidores sevillistas, arrancábamos motores hacia el punto de encuentro, Plaza de Castilla. Bien es verdad que alguno de los presentes propuso algún que otro plan de diversa índole en zonas de alrededores y calles colindantes, sin llegar a caer en la tentación ya que el objetivo era claro: Morir por el Atlético de Madrid.
Ya en el metro, los primeros cánticos llegaron tras cruzarse con algún que otro seguidor madridista, que miraba un tanto aturdido, sin tener claro lo que sucedía. Con la lluvia haciendo acto de presencia y que con el paso del día lo haría aún más, los muchachos se establecían en Plaza de Castilla, tras hacerse con un gran surtido de provisiones en forma de whisky y ron.
Los saludos a viejos conocidos, que han pasado a ser familia y que veo más que a mi madre tras el apretado calendario del Atlético de Madrid, no cesaron. En este sentido, se unieron a la previa Markitos `El Pluralista´ o Pablo Aerboing 347´, junto con otro especialista de la casa en los días grandes `Geti el Aventurero´. Hubo tiempo para repasar lo acontecido en la jornada del sábado, que por otro lado, también dio mucho que hablar.
La realidad es que con el avance de la tarde la temperatura iba creciendo y por consiguiente los cánticos, pero también el ánimo en los seguidores atléticos. Con la incorporación a la excursión de un refuerzo de gala como es el bueno de `Jávier El Incombustible´, comenzaba el corteo.
El selecto grupo se fue repartiendo en diferentes partes del corteo, donde todos ellos se hicieron de notar, dejando claro la rivalidad más que persistente entre ambos equipos. Todo ello con una lluvia que le daba un toque romántico al día, pero de la que algunos estamos empezando a estar un pelín hartos de que aparezca día si y día también de fútbol.
Tras un animado corteo, en el que las muestras de rivalidad y de odio, no faltaron, como buen derbi, los distintos grupos, emprendieron sus diferentes caminos. Bien es verdad más de uno rozó el tener una amena charla con los chicos de azul a solas. Mientras que algunos entrábamos al campo (o eso creíamos), ya que antes tendríamos que pasar un cacheo digno de la entrada a pasar unas vacaciones en Guantánamo, otros tantos, emprendían un curioso paseo hacia el Brindis Bar en el Estadio Metropolitano. Todos ellos, como era de esperar, sin sed.
Del partido más allá del resultado, poco hay que comentar, con un espectacular baño en la grada, donde algunos todavía seguimos atónitos con el gol de Julián o con que directamente este tío, esté jugando en el Atlético de Madrid. Mientras tanto, en el Brindis Bar, el gran problema era la sostenibilidad de algunos, donde el suelo se convirtió en una auténtica `pista de baile´.
Con la finalización del partido, `cada mochuelo´ volvía a su olivo. En mi caso, los amables chicos de azul nos devolvieron al punto de partida, que no era otro que plaza de Castilla. Mientras tanto de camino al metro, la charlas se sucedían, desde lo acontecido en el partido, pasando por el nivel de animación, para terminar dialogando acerca de cual es el delito cometido por el madridista Asencio. Con todo y con eso, la premisa era clara: `Vamos a pasar´.
Tras llegar al coche y recibir el alto por partes de las fuerzas y cuerpos del estado, que dicho sea, fueron bastante amables (mi cara de cansancio lo decía todo) y tras recoger al resto de la tropa en los distintos puntos de la capital madrileña, volvíamos a casa.
Con una nueva sesión de techno y ya planeando el viaje para la vuelta, la sección Opel Astra llegaba a Cuenca con los deberes hechos, con más de 24h en función y alguna que otra penuria por el camino, pero sumando un nuevo capítulo al volumen siempre enriquecedor de Penurias Atm On Tour.
Próxima parada, miércoles 12 de marzo.








