Durante la tarde del pasado sábado 8 de febrero, los vecinos de la localidad de Beteta, se vieron sorprendidos por la presencia de una limusina. La realidad es que no es lo más habitual el ver un vehículo de estas características en un municipio de alta montaña, situado en plena Serranía Norte de Cuenca. Es por ello, que causo el clásico revuelo e incertidumbre propio de una situación así.
La presencia de este vehículo de alta gama no se debió a que un magnate saudita o un futbolista de primer nivel estuvieran de turismo en la localidad beteteña como algunos podrían a llegar pensar, sino que a causa de un evento privado en el propio pueblo, en el cual decidieron darse un homenaje con la contratación de este llamativo vehículo, tuvo lugar la presencia del llamativo automóvil.
Más allá de que la anécdota no ha parado de comentarse en los últimos días tanto en el pueblo como en la comarca, fue un hecho llamativo, más aún siendo pleno invierno, donde el transcurso de viandantes, incluso en fin de semana, es más reducido aún si cabe.








