Raúl Pérez es de esas historias que siempre merece la pena contar y dar a conocer. Originario de Tragacete, Raúl desde bien pequeño comenzó a darle patadas a balón. Pero sin saberlo, su vida estaría muy ligada al fútbol, pero no como jugador de campo, sino como guardián de la portería.

Tras las primeras paradas, donde inevitablemente su vida y por consiguiente el fútbol, estaban muy vinculados a Tragacete, no tardarían entrenadores y algún que otro `ojeador´ en descubrir el potencial de Raúl como cancerbero. Este hecho, le lleva a ingresar en las Escuelas de todo un Albacete Balompié en alevines, permaneciendo en ellas hasta Infantiles. Llegada esta época, se trasladan a Cuenca por motivos familiares. Antes de esta irrupción en el fútbol Raúl hizo natación, pero pronto cambiaría el bañador por los guantes de guardameta.
En ese momento y tras pasar dos años en categoría infantil en el Conquense, llega un momento clave, el salto a Juvenil Nacional defendiendo la elástica del Cuenca. Ahí a pesar de ser juvenil de primer año, se convierte en un fijo en la portería consiguiendo el ascenso a Nacional. En ese momento comparte vestuario con otro viejo conocido por la zona de Tragacete como es Álvaro Yuste.
Tras ello, llegan años movidos, donde en segundo año de juvenil recala en el Conquense, para que en el tercer año tenga que tomar las riendas de la fase de ascenso en Mota del Cuervo. Después de todo eso, el Cuenca desaparece y Raúl queda un poco `fuera de juego´ como muchos de sus compañeros y permanece dos años lejos de los terrenos de juego.
En este pequeño `tiempo muerto´, cambia de área para dar el paso al fútbol sala con el mítico Restaurante Perolo. Después de ello, el Conquense B llamaría a su puerta, lo que propiciaría su acelerada vuelta al césped. En este caos, las artes marciales comienzan a tener un gran peso en su vida, lo que hacen llegar a obtener una gran forma física.
Tras una temporada y media, donde a pesar de acumular numerosos entrenamientos con el primer equipo del Conquense con el mítico Jordi Fabregat a los mandos, por diferentes motivos, Raúl acaba saliendo del equipo. Bien es verdad, que a pesar de que este filial cuenta con una espectacular camada de jugadores, las cosas no salen como se esperaba.
Pone rumbo a otro equipo que cuenta con una plantilla prometedora, donde estará la totalidad de temporada y media, la AD Campillo, donde se consigue un ascenso de categoría.
Después de eso, Raúl decide hacer un parón en su vida futbolística a nivel de competición y se pasa a Adheridos para enrolarse en el conjunto del incansable Capone. Más tarde, el fútbol sala volvería a llamar a la puerta del cancerbero de Tragacete.
En fútbol sala acumularía un total de 4 temporadas defendiendo la elástica de la `Pastelería Marisol´, dejando buenas actuaciones en los pabellones conquenses. Por el camino, acumularía una temporada en Adheridos con el equipo de Carboneras de Guadazaón.
Llega el último año de fútbol sala y Raúl vuelve a dar un parón en su vida futbolística donde una operación le obliga. Lejos de colgar los guantes, el bueno de Raúl ha querido darse una nueva oportunidad, volviendo a pisar el césped que tanto le ha dado, para participar en Adheridos con la Carpintería Cuenca.
Tardes y tardes en Las Eras de Tragacete
A pesar de que su vida giraba entorno a Cuenca, Raúl nunca ha olvidado sus orígenes y sus múltiples tardes en Las Eras de Tragacete, ya que al final como bien ha querido recalcar en muchas ocasiones «los inicios y las raíces, pase lo que pase, nunca se olvidan». Bien es verdad, que las horas en Las Eras del campo de Tragacete, que más tarde es reformado y hoy en día se encuentra acondicionado, incluso contando con un torneo, han sido muchas.
Grandes compañeros y entrenadores
Asimismo, ha querido hacer un repaso a todos sus compañeros durante todos estos años, ya que ha compartido vestuario con mucho `viejo conocido´ de la zona. Desde el nombrado Primo Álvaro (lateral derecho), pasando por Ismael Castillejo del Mesón Sierra Alta, para terminar con Raúl `Raulín´ de Cañizares, al que describe «como el mejor delantero que he visto. Eran increíble sus cañonazos». En este sentido cuenta la anécdota que al acabar los entrenamientos, el único que le marcaba goles a Gustavo (Portero en 2ªB con el Conquense y a su vez preparador del propio Raúl), era Raulín, dejando a todo el mundo flipado». También destaca las carreras por la banda como lateral de Álvaro, el cual llegó a medirse de tú a tú con Kike García en época juvenil.
También ha agradecido y mencionado a todos sus entrenadores estos años, habiendo bonitas palabras para todos ellos, tanto entrenadores como entrenadores de porteros, destacando a Richard `Melones´ como el que le dio la oportunidad de debutar en Preferente con 17 años. Él propio Raúl ha querido devolver el favor, echándole una mano esta temporada con los entrenamientos con su equipo Juvenil de la Escuela Municipal. No ha querido obviar al bueno de Isaac Serrano, del que se ha querido acordar también.
Por último, Raúl ha recalcado el importante papel que ha jugado su padre todos estos años, siendo un apoyo fundamental para él.
Adherdios: ¿The Last Dance?
Raúl se ha querido dar la oportunidad de volver a pisar el césped con Adheridos, siendo una liga que la define como «preciosa». Es por ello, que ha querido añadir que «da la oportunidad a todo el mundo de sentirse futbolista, de disfrutar con los amigos del fútbol y de pasar un buen rato con ellos. El fútbol tiene que unir siempre y no desunir».
Por lo pronto el `cerrojo´ de Tragacete está cuajando un gran inicio de temporada con la Carpintería, siendo uno de los equipos favoritos a quedar en la parte alta y que por el momento marcha en zona noble de la clasificación.








