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17/09/2026
Foto de archivo de la primera jornada

Un viaje de sabores y experiencias bajo tierra en la Mina Romana de Cueva del Hierro

Los pasados 19 y 20 de agosto, la Mina Romana de Cueva del Hierro acogió una experiencia gastronómica de la mano de Fran Martínez, finalista de MasterChef, que nos dejó, nunca mejor dicho, con un muy buen sabor de boca.

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Tuve la suerte de poder vivir la experiencia durante los dos días, comenzando de una de las mejores maneras posibles: dentro de la propia mina, disfrutando de una elaboración de cebolla ultra caramelizada con salsa de trufa, queso Villarejo, huevo a baja temperatura y unas tostas de pan. Todo ello acompañado de dos copas de un buen vino mientras comenzaba la explicación de la visita guiada.

Tras recorrer la mina, llegó el momento de sentarnos a la mesa para disfrutar de una cena compuesta por doce elaboraciones, cada una de ellas explicada durante la velada. Eran tantos platos y tan buenos que, sinceramente, resultaba más sencillo disfrutarlos que intentar recordar todos sus nombres. Lo que sí quedó claro fue que cada elaboración era una auténtica explosión de sabores y con muchísima variedad de producto.

La cena estuvo acompañada por cuatro vinos de Cuenca, con la posibilidad de disfrutar de las copas que cada uno quisiera. Sobre cuántas cayeron de mi parte, mejor dejamos ese dato en el anonimato. Y para terminar, con una espectacular tarta de queso con Nutella blanca, que te hacía abrir los ojos de lo buena que estaba, donde Fran Martínez puso el broche dulce a la noche. Nada más que añadir sobre la alta cocina de Fran, con gran vinculación a la comarca, gracias a él hizo que cada plato fuera una experiencia única para nuestras papilas.

Pero la velada no terminó ahí. El Buscador de la Regenta puso música en directo durante la cena y, posteriormente, animó todavía más la velada con sus canciones, haciendo que el ambiente se transformara por completo. Una experiencia gastronómica diferente, en un entorno único, con buena comida, buenos vinos, música en directo y un servicio excepcional, además que salimos «rodando». Una de esas noches que dejan ganas de repetir y que demuestran que la Mina Romana también puede convertirse en un escenario extraordinario para disfrutar de la gastronomía y la cultura.

*Una opinión y experiencia, contada por Mario Sala, colaborador de Territorio Celtibérico

*Si quieres conocer más acerca del evento, puedes hacerlo pinchando aquí

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