El pasado sábado 21 de septiembre fue el `Día Mundial del Alzheimer´, una enfermedad que por desgracia a la mayor parte de la población le ha tocado vivirla de una manera u otra. Bien porque un familiar cercano la ha sufrido o algún conocido lo ha vivido con alguno de sus familiares.
Aprovechando este día pero sobre todo, viendo la campaña que ha sacado el Atlético de Madrid en busca de darle la importancia que merece, haciendo un simbolismo de un jugador que no existe con los recuerdos `fallidos o borrosos´ que puede producir el Alzheimer, me he tomado la libertad de escribir algo al respecto. Una libertad acerca de algo, que muy a mi pesar y por circunstancias de la vida, me ha tocado vivir de cerca y en primera persona, hasta en dos ocasiones, con mis dos abuelas.
La propia enfermedad del Alzheimer y todo lo que conlleva con el paso del tiempo, te hace pararte a pensar muchas cosas y echar la vista atrás. Esas cosas que normalmente uno no se para a pensar con detenimiento, porque probablemente en el día a día carecen de importancia. Cuando uno entra en un bucle, en un día a día, en su cabeza normalmente no goza de toda la importancia que debería el hecho de pasar tiempo con alguien o más bien dedicárselo, ya que probablemente otro tipo de ocupaciones, requieran de nuestro tiempo o simplemente, hay otras actividades que son más importantes para nosotros. Pues bien, ese momento, hay que valorarlo, aunque sobre todo, hay que aprovecharlo, porque hay cosas que se van, pero no vuelven.
Es por ello, que aunque no se nos pase por la cabeza, aunque no esté en nuestras prioridades, hay que dedicarle tiempo a la gente que queremos, pero también a lo que nos gusta hacer y ser felices, porque al final la vida son momentos y por supuesto, recuerdos. Unos recuerdos que quién sabe si algún día no se irán, al igual que se han podido esfumar en gente que queremos.
Esa campaña del Atlético de Madrid, ha hecho que recordase y avivasen en mi una serie de sentimientos que pude vivir en primer plano, viendo como dos personas esenciales en la vida de uno, como son las abuelas, poco a poco se van apagando. Bien es verdad, que sin entender ni saber muy bien por qué, el Atlético de Madrid estuvo muy relacionado con ello, siendo realmente protagonista. Mi abuela paterna, Marina, a pesar de que mis recuerdos de ella son un tanto difusos, ya que de pequeño su Alzheimer era realmente avanzado, siempre que veía una vieja foto mía de pequeño con la camiseta del Atleti se acordaba de mí, mientras que con las otras no, sin llegar a conocerme.
Por no hablar de mi abuela materna, Catalina, que más allá de ver una cantidad innumerable de partidos del Atlético de Madrid en su casa conmigo (siendo el punto culmen la Intertoto con el Gloria Bristita o el famoso partido en Anfield del gol de Forlán), hasta el último momento y a pesar de que no era capaz ni de ubicarse así misma, seguía preguntando «por el Atleti de su David» o cada vez que salía el Atleti en la tele, instintivamente cual acto reflejo, me nombraba. Todo ello le hace a uno pensar si realmente la relación del fútbol con la vida y en este caso con el Atlético de Madrid, es tan potente como parece. Honestamente, pienso que sí.
Más allá de relaciones más o menos llamativas con el fútbol, la realidad es que todo esto, le hace a uno pensar y reflexionar, sobre el hecho de que quizá a veces hay que pasar momentos juntos con la gente que apreciamos, aunque no apetezca tanto o estemos muy ocupados. Intentar disfrutar de las cosas siempre y cuando se pueda, pero también decirse `te quiero´ o `echarse de menos´, ya que al final en esta vida, todo son recuerdos que conducen a la felicidad, unos recuerdos, que como la vida misma, son efímeros. Que nunca quede ese sentimiento y porqué no decirlo, sentimiento, de no haber exprimido al máximo esos momentos.
Por último, aprovecho para decir que cuidemos mucho de nuestros mayores, más aún si tienen cualquier tipo de enfermedad y con más ahínco si cabe, si es del tipo del Alzheimer. Cada momento es único y debemos valorarlo al máximo, porque todo aquello que se va, no vuelve.








