María Sánchez García es una música y cantautora con una sólida trayectoria profesional. Forma parte de la banda del reconocido gaitero Carlos Núñez, con quien comparte escenarios dentro y fuera de España, al tiempo que desarrolla su propio proyecto artístico como compositora e intérprete. Convertirse en la primera Embajadora de Carboneras de Guadazaón ha supuesto para la música y cantautora un reconocimiento que trasciende lo artístico.
Detrás de este nombramiento existe una profunda historia familiar que la une al municipio, donde nació su abuela y donde todavía conserva parte de sus raíces. El homenaje, celebrado en el Convento de Carboneras y acompañado de un concierto muy especial, terminó convirtiéndose también en un emotivo reencuentro familiar.
La artista reconoce que recibió la noticia con una enorme sorpresa. Más allá del reconocimiento a su trayectoria musical, sintió que el nombramiento representaba un homenaje a una parte esencial de su historia personal. “Fue una mezcla de orgullo, responsabilidad y agradecimiento”, explica, consciente de la importancia que tiene representar a un lugar tan significativo para ella y para su familia.
Ese vínculo con Carboneras de Guadazaón viene de mucho antes de este reconocimiento. Su abuela nació en la localidad y desde pequeña ha crecido escuchando historias sobre el pueblo, sobre cómo era la vida de entonces y sobre la familia que allí ha permanecido generación tras generación. A día de hoy sigue teniendo familiares en Carboneras, por lo que cada regreso supone mucho más que una visita: es una forma de reencontrarse con sus raíces. “Cada vez que vuelvo siento que reconecto con una parte muy importante de mi identidad; me siento como en casa”, afirma.
Precisamente esa dimensión familiar hizo que el reconocimiento adquiriera un valor todavía mayor. Para el concierto viajaron numerosos familiares desde Barcelona, convirtiendo la gala en un encuentro cargado de emoción. La artista recuerda aquella jornada como una de esas experiencias que permanecen para siempre en la memoria.
El escenario elegido tampoco pudo ser más especial. El Convento de Carboneras de Guadazaón acogió un concierto en el que presentó sus propias composiciones, un momento especialmente significativo dentro de su carrera. Sin embargo, por encima incluso de la actuación, hubo una imagen que permanece grabada en su recuerdo: contemplar entre el público a su familia y, especialmente, a su abuela, profundamente emocionada. Después de tantos años dedicados a la música, compartir ese instante con las personas que más quiere fue, asegura, uno de los mayores regalos que ha recibido.
La familia ha desempeñado un papel decisivo tanto en su desarrollo personal como artístico. Desde sus primeros pasos en la música ha contado con un respaldo constante que le permitió estudiar, formarse y apostar por una profesión que exige esfuerzo, disciplina y perseverancia. De ellos dice haber heredado valores como el trabajo, la sensibilidad y el compromiso, principios que hoy siguen marcando su forma de entender la música y también su reciente faceta como compositora.
Su carrera profesional dio un impulso importante al incorporarse a la formación del reconocido gaitero Carlos Núñez. La oportunidad surgió de manera espontánea, cuando ambos coincidieron en un concierto celebrado en el pueblo de la artista. Compartieron escenario interpretando varias piezas y, a partir de aquel encuentro, comenzó una colaboración que terminó convirtiéndose en una relación artística estable.
Formar parte de la banda de Carlos Núñez supone para ella un privilegio y una fuente constante de aprendizaje. No solo ha crecido como intérprete sobre los escenarios, sino que también ha podido conocer el trabajo que existe detrás de cada gira y de cada concierto: la preparación, el cuidado de cada detalle, la construcción de un proyecto artístico sólido y la dedicación necesaria para mantener un alto nivel de exigencia. Una experiencia que, asegura, la ha enriquecido tanto profesional como personalmente.
Tras recibir el nombramiento como primera Embajadora de Carboneras de Guadazaón, afronta el futuro con ilusión y nuevos retos. Su intención es continuar disfrutando de la experiencia de compartir escenario con músicos de primer nivel, mientras impulsa con fuerza su proyecto personal como cantautora.
Su objetivo es seguir presentando sus propias canciones, ofrecer nuevos conciertos y lograr que su música conecte cada vez con más personas. Un camino que recorre sin olvidar nunca el lugar donde se encuentran sus raíces y que ahora representa, además, con el orgullo de ser la primera embajadora de un pueblo que siente también como suyo.








