El San José Obrero despidió la temporada el pasado fin de semana. Lo hizo, tras una campaña de altibajos, en la cual los rojillos han sido capaces de lo mejor y lo peor, ya que ha habido fases de todo tipo.
De hecho, incluso alguno de los miembros del equipo han formulado frases del estilo, «unos días somos equipo de playoff y otros de descenso». Con todo y con eso, los rojillos han terminado en una más que meritoria décima posición, ya que durante determinadas fases del campeonato, se llegó a coquetear y de que manera con el descenso.
Tras ello, es momento de mirar al futuro y comenzar a asentar las bases de un proyecto, que a día de hoy, todavía es muy incierto. Por lo pronto, Rufo, se despidió. El capitán llegó para echar una mano durante el tramo final de temporada tras las Navidades, siendo un jugador de mucho peso.
A él, se le une Manzano, que por cuestiones familiares, probablemente deje el equipo la próxima temporada, según pudo adelantar el domingo. Bien es cierto, que esta decisión, a diferencia de la de Rufo, no es segura al 100×100.








