Con motivo de la festividad de San Isidro, la Biblioteca de Cañamares ha llevado a cabo una jornada intergeneracional muy especial en la que han participado tanto los más pequeños como los mayores del municipio. La actividad ha servido para estrechar lazos comunitarios y rendir homenaje a las raíces del pueblo, combinando la creatividad artística con el fomento de la lectura y el recuerdo de las tradiciones de antaño.
Durante la celebración, los asistentes se encargaron de decorar de manera personalizada varios jarrones de barro para transformarlos en divertidas piñatas de estilo tradicional. Cada uno de los participantes aplicó diseños libres y coloridos sobre las piezas que, una vez secas, fueron trasladadas y colgadas en la plaza del Ayuntamiento.
El momento más esperado por el público infantil llegó a la hora de romper las piñatas. En el interior de los recipientes de barro se escondían golosinas, harina y monedas, lo que desató las risas y la emoción de los niños mientras competían por descubrir los premios. Esta actividad no solo entusiasmó a la infancia local, sino que también despertó la nostalgia de los vecinos de más edad, quienes aprovecharon la ocasión para recordar y compartir con las nuevas generaciones los juegos tradicionales que marcaron su propia infancia en el medio rural.
Como complemento al apartado lúdico, la jornada incluyó una sesión de lectura enfocada en el respeto al entorno natural y los ciclos de la tierra. Para ello, se seleccionaron dos obras literarias muy ligadas al espíritu de la festividad agrícola:
- «¿Por qué no floreces?», de Katarina Macurova: Un cuento que invita a los más jóvenes a observar la naturaleza con paciencia y a comprender los ritmos de crecimiento de las plantas.
- «Juguemos con las plantas», de Elisabet Ballart: Una lectura didáctica que sirvió como punto de partida para que los niños y los mayores entablaran una enriquecedora conversación sobre el cuidado de los huertos y las tradiciones agrícolas que históricamente han marcado la vida en Cañamares.








