Los estudiantes del IESO Juan de Valdés de Carboneras de Guadazaón han protagonizado recientemente una jornada educativa y cultural de gran calado emocional. A través de la construcción de una carbonera de carbón vegetal, los jóvenes han realizado un viaje simbólico al pasado para redescubrir y poner en valor las raíces históricas que dan nombre a su municipio.
El objetivo principal de esta actividad ha sido recordar el origen de Carboneras, que se remonta a la Edad Media. Fue en aquella época cuando un grupo de carboneros se estableció en los frondosos encinares del paraje conocido como el Picarcho, situados estratégicamente junto al castillo de Paracuellos.
Con el paso de los siglos, aquel asentamiento inicial se transformó en lo que hoy conocemos como la iglesia de Santo Domingo de Silos, el núcleo que marcó el nacimiento de la localidad. Además, durante las jornadas se recordó un hito histórico más reciente: fue en el año 1916 cuando, para distinguirse de otros municipios homónimos, el pueblo adoptó oficialmente su denominación actual, Carboneras de Guadazaón.
El éxito de esta iniciativa no habría sido posible sin el apoyo y la implicación directa del cuerpo de agentes medioambientales de la Comarca de Carboneras. Su asesoramiento y trabajo conjunto con el centro educativo permiten que este tipo de actividades, que combinan el respeto por el medio ambiente con la memoria histórica, sigan realizándose.
Desde la organización se ha querido expresar un agradecimiento especial al agente medioambiental Diego Ortega García, cuya dedicación y compromiso personal han sido fundamentales para el desarrollo de la jornada.
Esta experiencia ha permitido a los alumnos no solo aprender una técnica ancestral, sino también fortalecer su identidad local. Bajo el lema de «seguir aprendiendo de las raíces para construir el futuro», Carboneras de Guadazaón demuestra que la tradición y la educación son el mejor camino para preservar el legado de nuestra tierra.








