DESCUBRE LO QUE ESCONDE LA ESPAÑA VACIADA

17/09/2026

Los bisontes vuelven a la Celtiberia

Hoy nos habíamos dispuesto a ir a ver los bisontes y ha sido una experiencia espectacular. Ha sido como volver atrás en el tiempo, como si de una reserva natural al estilo de las grandes llanuras americanas se tratara. Pero no, esto está aquí, en el corazón de la Celtiberia, en el entorno del Alto Tajo, en la provincia de Guadalajara, en las inmediaciones de El Recuenco.

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No es un zoológico, no es una recreación artificial: es un proyecto de semi-libertad en el que el bisonte europeo vuelve a ocupar un papel ecológico en un territorio donde, hace miles de años, sus antepasados ya formaban parte del ecosistema.

El protagonista de esta historia es el bisonte europeo (Bison bonasus), el mamífero terrestre más grande de Europa, que estuvo al borde de la extinción absoluta a principios del siglo XX. Tras desaparecer de la naturaleza salvaje, sobrevivió únicamente en pequeños grupos en cautividad, principalmente en zoológicos y reservas de Europa del Este, hasta que comenzó uno de los programas de recuperación de fauna más importantes del continente.

Sin embargo, si ampliamos la mirada hacia el pasado profundo, la historia de los bisontes en la península ibérica es mucho más antigua de lo que parece. Durante el Pleistoceno, hace decenas de miles de años, la península estuvo habitada por distintas especies de bisontes, como el bisonte estepario (Bison priscus), representado incluso en el arte rupestre de lugares como la Cueva de Altamira. Aquellos bisontes formaban parte de un paisaje frío, abierto y muy diferente al actual. Con el cambio climático al final de la última glaciación y la presión humana, estas poblaciones desaparecieron progresivamente hace más de 10.000 años.

Lo que vemos hoy en El Recuenco no es una continuidad directa de aquella fauna celtibérica o prerromana, pero sí una recuperación funcional del papel ecológico que estos grandes herbívoros podían desempeñar en el territorio.

El proyecto actual forma parte de una línea de trabajo conocida como rewilding, impulsada en España por organizaciones como Rewilding Spain en colaboración con entidades científicas europeas dentro del paraguas de Rewilding Europe. En el caso concreto de El Recuenco, se ha creado un área de unas 400 hectáreas de monte público vallado donde una pequeña manada de bisontes vive en condiciones de semilibertad, monitorizada mediante GPS y estudiada científicamente.

El objetivo no es únicamente la conservación de la especie, sino también su papel en la gestión del territorio. Los bisontes son animales capaces de modificar el paisaje de forma natural: abren claros en el monte, consumen grandes cantidades de vegetación y, según los estudios del proyecto, incluso pueden alimentarse de material leñoso. Esto tiene un impacto directo en la reducción de combustible vegetal, lo que convierte a estos animales en una herramienta potencial para la prevención de incendios forestales, uno de los grandes problemas ecológicos del centro de la península ibérica.

En España existen otros proyectos similares de recuperación del bisonte europeo, siendo uno de los más conocidos el de San Cebrián de Mudá, en Palencia, donde también se mantiene una población estable en semilibertad. También proyectos como en Montes de Toledo / Ciudad Real, Los Pirineos, Jaén, etc. Aunque el del territorio, es el único que intenta convertir al bisonte en una herramienta ecológica real y con un objetivo de estudio científico.

La sensación al verlos en directo es difícil de describir. No hay barrotes visibles, no hay sensación de cautividad evidente. Solo grandes animales moviéndose con calma en un paisaje que, aunque moderno, parece haber retrocedido miles de años. Es fácil entender por qué este tipo de proyectos generan debate, pero también por qué despiertan tanta fascinación.

Porque, al final, lo que ocurre aquí en la Celtiberia no es solo la introducción de una especie. Es una pregunta abierta sobre el futuro del campo, sobre cómo gestionar el abandono rural y sobre si es posible devolver a la naturaleza parte de su complejidad perdida.

*Autor: Mario Sala

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