El luto se extiende por todo el país en una semana que quedará marcada en la historia negra del ferrocarril español. Cuando aún no nos hemos recuperado de la conmoción por la tragedia de Adamuz, un nuevo siniestro ha sacudido esta pasada noche la red de cercanías en Cataluña, confirmando la peor racha de siniestralidad ferroviaria de las últimas décadas.
Se eleva la cifra de víctimas en Córdoba Las labores de rescate en la zona cero del accidente de Adamuz (Córdoba) continúan siendo frenéticas y, lamentablemente, arrojan nuevos datos desoladores. Según el último balance oficial facilitado a primera hora de este miércoles, la cifra de fallecidos tras el choque entre el tren Iryo y el Alvia asciende ya a 42 personas.
Los equipos de emergencia, que trabajan sin descanso desde el domingo, han localizado nuevos cuerpos entre el amasijo de hierros de los vagones que se precipitaron por el talud. La prioridad absoluta de las autoridades sigue siendo la localización de las personas que aún constan como desaparecidas, un número que según las denuncias recabadas podría superar la cuarentena, manteniendo en vilo a decenas de familias.
El Gobierno central y la Junta de Andalucía mantienen el despliegue máximo en la zona, mientras la investigación técnica intenta esclarecer por qué el convoy de alta velocidad descarriló invadiendo la vía contraria en un tramo que, según el ministro de Transportes, había sido renovado recientemente.
Y mientras el país sigue sin descanso la búsqueda de los desaparecidos y siente el dolor de las víctimas, un nuevo golpe en Barcelona: fallece un maquinista. La fatalidad ha vuelto a golpear esta misma noche, esta vez en la provincia de Barcelona. Un tren de la línea R4 de Rodalies ha descarrilado entre las estaciones de Gelida y Sant Sadurní d’Anoia tras impactar contra un muro de contención que se había desplomado sobre la vía a causa de las fuertes lluvias.
El balance de este nuevo suceso deja un fallecido, el maquinista del convoy, y al menos 37 heridos de diversa consideración, cinco de ellos en estado grave. Los servicios de emergencias de Cataluña han trabajado durante toda la madrugada en la evacuación de los pasajeros, en un escenario complicado por el temporal que azota el levante peninsular.








