Al menos quince mil kilómetros separan Tokio de Torralba (Cuenca); Una distancia gigantesca que da respuesta a una de las preguntas que nos hicimos todos durante las fiestas patronales de Nuestra Señora la Virgen de las Nieves y que nos despertó asombro y alegría a partes iguales.
Durante las pasadas fiestas tuvimos la suerte de recibir a un visitante de Japón. Torralba no es un municipio que esté acostumbrado a recibir muchos turistas durante el año o al menos podemos decir que está acostumbrado a recibir menos de los que merece por su patrimonio histórico-cultural y el calor de su gente. Mi pueblo al igual que muchos por la zona de la Alcarria y de otras zonas rurales de España está sufriendo un proceso de despoblación que afecta gravemente a los vecinos de estos municipios especialmente en los ámbitos del trabajo y de servicios públicos. Es por ello que todos nos asombramos cuando vimos aquella cabeza teñida de rubio pasear entre nosotros, lo que nos despertó una curiosidad enorme debido al para nosotros exótico y lejano origen de nuestro nuevo amigo.

Entre las calles del pueblo había un murmullo que se oía parecido a; ¿Habéis visto al japonés? ¿Por qué estará aquí? ¿Estará en alguna casa rural? ¿De quién será a amigo? ¿Será nieto de alguien? Esta curiosidad pronto fue transformada en alegría al confirmar el origen del joven, que a pesar de no saber hablar español parecía estar totalmente integrado en nuestra, imagino que para ellos, particular cultura. Ahí estaba el muchacho integrado como uno más; tanto en la procesión de la Virgen, comiendo paella en la comida popular del día siguiente, en el torneo de juegos entre peñas y por supuesto en la verbena. Es en estos momentos donde los más curiosos trataban de entablar conversación con él en un intento más de incluirle en nuestra fiesta y hacerle participe de ella. Todo esto como si fuera un amigo que llevase mucho tiempo sin venir al pueblo y al que hubiera que explicárselo todo de nuevo. El objetivo era que se lo pasase lo mejor posible y que se llevase consigo un bonito recuerdo de este pequeño pueblo y su viaje por la Alcarria.
Este embrujo de felicidad colectiva tuvo su culmen con el pasacalles de las peñas, el cual era amenizado por una charanga pagada por las mismas. Durante este desfile algunos iban vestidos de personajes del Mario Kart, de Pitufos, de refranes españoles o de cubatas, en cambio nuestro amigo originario del país Nipón como buen peñista iba ataviado con un disfraz de pollo igual que el resto de su peña.

Es en este momento que tras haber visitado la mitad de las peñas del pueblo y tras un descanso de la charanga se oye un cantico a ritmo de tambor y trompetas: ¡El “Takuma”1 es español! Es entonces que al más puro estilo “Bienvenido, Mister Marshall” la marabunta de personas que allí disfrutaban de la música se propone de forma totalmente espontánea que ese día fuese el mejor día de la vida de aquel joven. Los mozos del pueblo entonces le alzaron en hombros a la vez que coreaban su nombre y cantaban juntos mientras él reía y es que se podría decir que en ese momento el pueblo había adoptado al joven japonés.
Nunca se nos va a olvidar la cara de felicidad de Takuma ni tampoco la de la gente del pueblo. Pasaron los días y el nuevo Torralbeño se marchó con cierta pena al tener que seguir su viaje, no sin antes prometer que volvería.
Sinceramente no se si `Takuma´ volverá algún día a nuestra tierras´, pero creo que se pueden sacar varias concusiones de este corto relato; la primera de ellas es que la España Vaciada está aún muy viva y en especial cuando se hace un pequeño esfuerzo por acercar a las personas a la misma e integrarlas. La segunda es que el ser cosmopolita no es algo solo exclusivo de las ciudades y es que los pueblos no son tan cerrados como a veces se nos quiere vender desde algunos sitios.
Por último, quería destacar que las fiestas, los eventos culturales y deportivos de este pequeño municipio no serían posibles sin el esfuerzo de todas aquellas personas que colaboran entre ellas. Esa es la auténtica magia que aún conservan los pueblos pequeños y es que juntos podemos hacer que una tórrida tarde de agosto se convierta en un recuerdo inolvidable para muchos.
1- (El nombre de la persona fue cambiado para mantener su anonimato)
Alejandro González Nieva






